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Después de tanto esmero médico-científico, Fidel Castro le dio la buena nueva: “Me dijo que de lo que se estaba buscando, no había nada. Nunca he oído un discurso de Fidel tan corto”, bromea. Inmediatamente, el líder revolucionario cubano le aclaró que eso no significa que el problema terminó.

“Luego, comenzó la quimioterapia en la semana: larga, dura, soportada y asimilada por este cuerpo y esta alma con tanta ayuda” de Cuba, agradece. “Fidel todos los días me visitaba para conversar, comer algo, llevarme un jugo, un detalle. Él es como un padre”.

Respetar el cuerpo

El Jefe del Estado cambió radicalmente con el diagnóstico de cáncer. “El cuerpo que maltraté mucho estoy aprendiendo a respetarlo, a quererlo”, refiere. “Es el cuerpo humano el asiento de esta alma. ¿Cómo uno lo va a irrespetar?”.

Chávez repite, a lo largo de la conversación, que se siente bien. Que su organismo ha aceptado el tratamiento. “Este cuerpo, de casi 57 años, está respondiendo bien”.

Uno, agrega el Jefe del Estado, “puede tener el alma muy bien, pero si sintiera en su cuerpo esto y aquello, o un proceso de degeneración, ¿cómo haría? Yo me siento muy bien, y empeñado en eso: en esta batalla, en la victoria, en todos los sentidos. En la victoria orgánica, moral, espiritual, personal, colectiva”.

El Presidente cuenta que cuando ocurrió el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, recordó la frase de León Trotski según la cual toda revolución necesita el látigo de la contrarrevolución para corregir el rumbo. “Ahora digo: a Chávez, que andaba como un caballo desbocado, sin hacerle caso a médicos, horarios, alimentación; sin hacerle caso a la vida, le hacía falta el látigo de una especie de contrarrevolución orgánica que me ha traído de nuevo a la conciencia de que tengo que vivir. Tengo que cuidar este cuerpo para poder seguir viviendo y luchando, y aportando el grano de arena que me toca, por un tiempo que no se intuye corto, sino adecuado a las exigencias de un proceso”.

-Usted ha hecho referencia a un proceso que se abre hasta 2030. ¿A qué se refiere?
-Eso no es nuevo en nuestra visión estratégica. Hace años atrás, utilicé una frase que después se quedó. Comenzando la primera década del siglo, hablé de la década del bronce, que sería la que terminó cuando culminó la primera década del siglo XXI. Estaríamos comenzando la década de plata: 2011-2020. Y la de oro sería entre 2021 y 2030. Eso cuadra con el bicentenario del cumpleañero de hoy (ayer). Estoy resuelto a llegar hasta 2031.

Se le pregunta por lo que él ha llamado el “síndrome de Santa Marta”, que se refiere a la muerte del Libertador y a cómo estaba el país en 1830: dividido, con las oligarquías de nuevo retomando el poder. Contesta de inmediato: “Tenemos que derrotarlo. El reto es para estos años que vienen, para poder decirle a Bolívar que no hemos arado en el mar. Hay que cambiar esa frase por esta: ‘Hemos logrado cambiar este mundo; pudimos hacerlo’. Y así, mirar hacia adelante, porque les quedará el reto a nuestros hijos, a esa juventud esplendorosa y amorosa que hoy se levanta. El latigazo de la enfermedad ha provocado en mí más voluntad de vivir, de luchar y vencer.

Correo del Orinoco

 

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